Calendario 2025

Este año hemos dedicado nuestro calendario a recoger las diferentes piezas y tocados utilizados en la indumentaria de las Islas.

Fotografía: Beatriz Castillo @beatriz_foto


En estas fotografías se muestran una gran variedad de prendas y tocados, abarcando así aquellos pertenecientes a la indumentaria tradicional y de aquella propia de algunas de las danzas rituales de la Isla de Tenerife.

LOS TOCADOS EN LA INDUMENTARIA TRADICIONAL

  • Los sombreros

De fieltro y de fibra vegetal, son el primer grupo de prendas que adquieren características propias desde los inicios de la Edad Media. Evolucionan con múltiples variantes hasta dar lugar a los usados en el siglo XV, que fueron introducidos por los colonizadores desde los primeros momentos de la conquista. Estos sombreros mantienen las mismas características formales que en la actualidad, es decir, con dos partes bien diferenciadas que son la copa y el ala o vuelo.

En Canarias se fabricaban de calidades muy toscas, pero eran muy duraderos y más baratos, siendo los preferidos por los campesinos. También se importaban de varias calidades y modelos, completando las necesidades de la población. Con el transcurso del tiempo, estas prendas seguirán variando sus formas según los patrones dictados por la moda en cada momento, para terminar su uso a finales del siglo XX. Solo continúan vigentes en algunas personas mayores, sobre todo en las islas orientales.

Los tipos de sombreros usados en Canarias a lo largo de su historia se corresponden con los presentes en España y Europa, aunque existen modelos peculiares propios en las islas.

Tanto los sombreros de fibra vegetal como los sombreros de fieltro, refiriéndonos siempre a los usados por las clases populares, adquieren formas diversas para los hombres y las mujeres, siguiendo caminos evolutivos diferentes.

  • Las monteras

Eran unos tipos de tocado de género tejido, compuesto de varias piezas cosidas entre sí. Se remontan al tránsito de la Baja Edad Media y el Renacimiento, pero alcanzaron su máximo desarrollo en este último. Fue concebida como prenda de carácter marcadamente funcional, usada por ambos sexos de las clases más pudientes, aunque en ocasiones tuvo un carácter más lúdico. Más tarde, pasaría a las clases populares que la conservarían en uso hasta finales del siglo XIX en algunas zonas muy apartadas de la península y sobre todo en las Islas Canarias.

Se compone de casco y vuelos. El primero se divide en cuatro gajos cosidos entre sí que conforman la parte superior que cubre la cabeza, la cual toma forma de semiesfera o de cono con diferentes alturas. Otras veces, sobre todo en los modelos de los hombres, tiene una visera pespuntada para darle rigidez. En algunos modelos el ala o vuelos toman diferentes formas, pero generalmente permiten volverse hacia arriba, bajarse o plegarse por los lados, nuca o frente. Según sea la variante para protegerse de los rigores del tiempo. También había monteras con los vuelos en forma de manga que podía disponerse suelta colgando por detrás, o bien embozada cubriendo el cuello, los laterales de la cabeza y la parte de la cara. Algunos modelos se guarnecían con borlas en los remates de las puntas y en la unión del casco con los vuelos o con escarapelas de cintas en el casco. Otros lucían la visera bordada por la parte del forro con motivos florales, que se hacían visibles cuando esta se volvía.

  • El gorro de marinero

El origen del gorro de marinero es muy antiguo, pues ya estaba en uso en la Grecia clásica, manteniéndose útil hasta las últimas décadas del siglo XIX. Fue común en todo el Mediterráneo, de donde viajó a Canarias y los países americanos. Es el mismo que vistieron los “descamisados” en la Revolución Francesa como emblema de su condición.  Posteriormente, muchas repúblicas americanas lo tomaron como símbolo de libertad, figurando como remate de sus blasones oficiales. Tenía forma de manga cerrada por uno de sus extremos, con una vuelta en la parte que se coloca en la frente, rematándose por el otro extremo con una borla. Generalmente se hacían de color negro o encarnado.

EL SOMBRERO DE MAGA

Cuando hablamos del “sombrero de maga” nos estamos refiriendo al pequeño sombrero de palma con guarniciones de terciopelo, cuya característica más singular es la de tener su diámetro de copa menor al de la cabeza humana, lo que hace que siempre vaya emplazado en la parte superior de la misma, sujeto por medio de cintas ataderas.

Este fue un singular tocado utilizado por las mujeres de la isla de Tenerife, principalmente las campesinas. Estuvo en uso desde finales del siglo XIX hasta los años ochenta del siglo XX. Hoy en día se ha convertido en una seña de identidad de la mujer tinerfeña y en un caso singular dentro de las indumentarias regionales españolas.

LAS MANTILLAS

            Consistían en un paño semicircular con las puntas alargadas y achatadas, de dos metros de largo aproximadamente en las llevadas por las adultas, y con forros y guarniciones en los ejemplares más antiguos. Se fabricaban de lana, y los forros generalmente de seda, ya fueran tejidos en la tierra o de importación. Las guarniciones solían estar constituidas por cintas de colores contrastados colocadas en el perímetro exterior o cerca de él. Servían como prenda de recato para salir, pero a su vez como abrigo en aquellas de géneros de lana más gruesos. Se colocaban sobre la cabeza y cubrían todo el torso, aunque también era común colocarlas simplemente sobre los hombros. Estas estuvieron en uso hasta bien entrado el siglo veinte, utilizándose en este último periodo de color blanco o negro en el caso de luto.

Además de las mantillas de lana, en Canarias también se hizo uso de las mantillas de encaje que fueron llevadas solas y con peinetas. El uso de las peinetas, según algunos autores, ya eran llevadas por las mujeres celtas e íberas varios siglos antes de Cristo. Permanecieron en uso en los diferentes estamentos sociales hasta nuestros días, pasando por diferentes tamaños y materiales, como las de carey, en su larga historia evolutiva.

LOS ZARCILLOS

            Por lo general, la mujeres canarias eran muy austeras en el uso de joyas, y como adorno personal, lo más común eran los zarcillos, en sus modalidades de aretes de la “S” o de “gota”.

Los aretes de media luna se hacían de oro de 14 a 18 quilates laminado e hilado. Se trata de un pendiente de un cuerpo en forma de aro plano. En el espacio interior suele llevar un adorno de alambre curvado con diferentes formas. El cierre es de charnela y perforación en el botón, que podía ser liso o gallonado con alguna pequeña piedra engastada.

El otro modelo de mayor uso es el conocido por “zarcillo de gota”. Se trata de un pendiente de dos cuerpos, con el primero conformado por una bola de pasta de vidrio de color rojo o negro (en algunos casos de coral o azabache) ensartada entre dos casquetes de oro, y el cierre de charnela y anilla. El segundo cuerpo es una maza de oro laminado, rematado con una bola de vidrio de igual color ensartada y remachada. También son muy comunes los realizados totalmente en oro con la bola del primer cuerpo sustituida por un botón.

Con este mismo esquema de dos cuerpos existen otros modelos como los de “almendra”, “grano de café”, “bellota”, etc.

LAS DANZAS RITUALES

De las muchas manifestaciones de nuestra cultura son quizás las “danzas rituales “con sus peculiares atavíos, las que más remotos orígenes tienen. Con la llegada de los colonizadores a Canarias llega también el cristianismo con todas sus celebraciones, y no sería aventurado pensar que estas danzas de carácter religioso llegaran con ellos. De las “danzas rituales” que perduran en nuestra región, muchas de ellas siguen manteniendo un carácter religioso-cristiano hasta nuestros días y otras, vinculadas en origen a festividades profanas, se encuentran en estos momentos adscritas a celebraciones religiosas, por haber perdido importancia o desparecido las que dieron su origen.

Algunos ejemplos de estas manifestaciones artísticas podrían ser la Danza de las flores de Tegueste o Guamasa, la Danza de las Vegas de Granadilla de Abona o la Danza de San Pedro de Güímar, entre otras.

Asesoramiento: Acorán López Mendoza

Bibliografía:

· Cruz Rodríguez, Juan de la (1995). Textiles e indumentarias de Tenerife. Una aproximación histórica desde finales del siglo XVIII a nuestros días. Santa Cruz de Tenerife. Aula de Cultura y Museo Etnográfico de Tenerife, Cabildo de Tenerife.
· Cruz Rodríguez, Juan de la (2022).Las Indumentarias Tradicionales de Canarias. La Laguna. Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna y Centro de la Cultura Popular Canaria